El IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad), en el este de España, ha creado una herramienta de análisis no invasivo de espermatozoides mediante la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) que permite saber, sin alterarlos, cuáles son los más adecuados para el éxito reproductivo.

Los resultados de esta investigación se han presentado en el Congreso de la Sociedad Americana para la Medicina Reproductiva (ASRM), celebrada en California (EEUU), por el director de la Fundación IVI, Nicolás Garrido, supervisor del estudio.

Según el IVI, los avances en el ámbito de la medicina reproductiva son constantes, y permiten ofrecer a los pacientes cada vez mejores resultados en sus procesos, pero suelen enfocarse mayoritariamente en el factor femenino, y la infertilidad también afecta a los hombres.

Hasta ahora, la información bioquímica de los espermatozoides únicamente se había estudiado mediante técnicas invasivas. Gracias a este trabajo, se puede asociar de manera inocua un DNI único e inequívoco al espermatozoide y reconocerlo entre otros espermatozoides.

Ahora se puede saber los espermatozoides que llegan a blastocisto y así seleccionar los que presenten un perfil más adecuado, mejorando, en última instancia, los resultados de los tratamientos, ha explicado.

Se ha presentado otro estudio que da un paso más en los resultados alcanzados mediante esta disciplina y permite predecir la capacidad de un embrión desvitrificado para dar lugar a un bebé.

El coordinador del estudio, Marcos Meseguer, ha afirmado que durante los cinco años de estudio y aplicación de la Inteligencia Artificial a la selección embrionaria se han alcanzado resultados esperanzadores. Según este avance, en vez de introducir el embrión en una incubadora convencional para esperar el momento de transferirlo al útero materno tras su desvitrificación, como se hace generalmente, se coloca en el incubador cinematográfico EmbryoScope.

De esta manera, se obtiene una película del desarrollo embrionario que muestra cómo varía de aspecto el embrión durante las 4 horas en que permanece en la incubadora, y así han averiguado que, en función del comportamiento del embrión al descongelarse, se pueden conocer sus posibilidades de implantación mediante un algoritmo de IA de evaluación de su desarrollo durante este tiempo previo a su transferencia.

Con ello se mejora la capacidad diagnóstica y aumenta el grado de precisión a la hora de confirmar con mayor certidumbre las posibilidades de implantar que presenta cada embrión.

Las reticencias de los pacientes a la hora de realizarse un tratamiento con óvulos donados han sido y siguen siendo una constante en las consultas de reproducción asistida, según el IVI, de ahí que en los últimos años el instituto ha iniciado varias líneas de investigación respecto al «diálogo que se produce entre el embrión y su madre gestante, más allá de la genética».

La epigenética demuestra que el ambiente uterino influye en gran medida en las primeras etapas del desarrollo embrionario, necesarias para que se produzca una correcta implantación y se lleve a cabo un embarazo a término, ha señalado Hortensia Ferrero, investigadora de la Fundación IVI.

Este es el punto de partida de un trabajo que ha sido premiado en el Congreso y cuyo objetivo es demostrar que el endometrio materno se comunica con el embrión antes de que este implante y dicha comunicación está implicada en procesos que participan en la receptividad del endometrio y desarrollo embrionario, necesarios para que se produzca una exitosa implantación.

«Nuestros datos sugieren que el endometrio materno secreta vesículas que contienen micro reguladores de expresión génica (miRNA) que son internalizados por el embrión y modulan los procesos biológicos implicados en la implantación y el desarrollo temprano de este. Estos miRNA podrían ser indicadores de implantación, incluso ser útiles para mejorar las tasas de éxito de los tratamientos reproductivos», añade.

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