Antes de la diabetes tipo 2 aparece la prediabetes, que también se produce por un nivel de glucosa en sangre elevado. Cuando esto sucede, el páncreas funciona deficientemente, no puede crear suficiente insulina y las células pueden volverse resistentes a ella.

La prediabetes no suele presentar síntomas hasta que ya desencadenó en una diabetes más grave. Por eso, los chequeos rutinarios son clave para medir el grado de glucosa en la sangre.

La prediabetes y la diabetes suelen ser más común en gente mayor que en jóvenes, por lo que es aconsejable hacerse pruebas rutinarias una vez que se pasan los cuarenta años.

En el caso de las mujeres, pueden sufrir una diabetes gestacional durante los meses de embarazo. Este caso aumenta las posibilidades de que madre y niño puedan padecer prediabetes o diabetes tipo 2 pasado un tiempo.

La vida sedentaria puede ser una de las causas que hagan que una prediabetes se convierta en una diabetes tipo 2, por lo que es recomendable realizar ejercicio físico de manera habitual.

Se requiere descansar correctamente las horas recomendadas, al menos ocho, para reducir el riesgo de desarrollar una diabetes. Y,claro, observar la alimentación para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados o bebidas azucaradas.

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