Un nuevo estudio proporciona evidencia experimental de que comer tarde provoca una disminución del gasto de energía, un aumento del hambre y cambios en el tejido adiposo que, combinados, pueden aumentar el riesgo de obesidad.

ASPECTOS DESTACADOS

  • Comer tarde aumenta el hambre al despertar y disminuye la leptina sérica de 24 horas.
  • Comer tarde disminuye el gasto de energía al despertar y la temperatura corporal central de 24 horas.
  • Comer tarde altera la expresión génica del tejido adiposo favoreciendo un mayor almacenamiento de lípidos.
  • Combinados, estos cambios al comer tarde pueden aumentar el riesgo de obesidad en humanos.

 

RESUMEN

Comer tarde se ha relacionado con el riesgo de obesidad. No está claro si esto es causado por cambios en el hambre y el apetito, el gasto de energía o ambos, y si están involucradas las vías moleculares en los tejidos adiposos.

Por lo tanto, llevamos a cabo un ensayo cruzado, aleatorizado y controlado (ClinicalTrials.gov NCT02298790) para determinar los efectos de comer tarde versus comer temprano mientras se controla rigurosamente la ingesta de nutrientes, la actividad física, el sueño y la exposición a la luz.

Comer tarde aumentó el hambre  y alteró las hormonas reguladoras del apetito, aumentando la hora de despertarse y la relación grelina:leptina de 24 horas.

Además, comer tarde disminuyó el gasto de energía al despertar  y la temperatura corporal central de 24 horas. Los análisis de la expresión génica del tejido adiposo mostraron que la alimentación tardía alteró las vías involucradas en el metabolismo de los lípidos, en una dirección consistente con una disminución de la lipólisis/aumento de la adipogénesis.

Estos hallazgos muestran mecanismos convergentes por los cuales comer tarde puede resultar en un balance energético positivo y un mayor riesgo de obesidad.

Fuente: IntraMed

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