El contexto religioso de la Semana Santa se enmarca en un llamado a la reflexión y el recogimiento, a partir de la tradición católica de recordar la muerte y resurrección del Jesús bíblico, considerado por las religiones cristianas hijo de Dios y, cuyo sacrificio en la cruz, es un medio de perdón y redención.

Pero el largo asueto que acompaña esta celebración religiosa, que suele extenderse para la mayoría desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, ha implicado el establecimiento de medidas por las autoridades para evitar accidentes y pérdidas de vidas, debido al aumento del tránsito a distintos puntos del país y el incremento de visitantes en lugares de esparcimiento y diversión.

Los carreteos, la clausura de balnearios y la limitación en el horario de venta de bebidas alcohólicas son las más usuales. No obstante, algunas medidas han levantado polémica y malestar.

Las piscinas

Ayer, por tercer año consecutivo, la Alcaldía del Distrito Nacional prohibió la instalación de piscinas improvisadas en las calles de la ciudad durante la Semana Santa para evitar el contagio del coronavirus.

El anuncio fue hecho durante la activación del Comité de Prevención, Mitigación  y Respuesta Rápida del Distrito Nacional para el operativo preventivo que se inicia el jueves y concluye el próximo sábado. “Vamos a adicionar un comunicado a cada junta de vecinos del Distrito Nacional indicándole cuáles son las zonas restrictivas y cuáles son las áreas que la gente no debe ingresar y la otra de que esas piscinas no deben ser utilizadas en este asueto en medio de la calle, porque los comunitarios que son las personas más cercanas a sus vecinos pueden ser utilizados en este proceso, en la búsqueda de la manera de persuadir a los ciudadanos”, dijo el vicealcalde Stalin Alcántara.

Bebidas alcohólicas

En una rueda de prensa, el ministro de Interior y Policía, Jesús Vasquez, anunció este lunes que queda prohibida la venta de bebidas alcohólicas este Viernes Santo.

En 2019, se dispuso el cierre de los establecimientos de expendio desde las 12:00 de la noche del viernes hasta la medianoche del Sábado Santo.

Durante el 2020 la Semana Santa estuvo condicionada por el estado de emergencia debido a la pandemia del COVID-19. Para el comienzo del asueto religioso de ese año, el 5 de abril, la población tenía dos semanas y media bajo un régimen de restricción para evitar el contagio y los centros de expendio de bebidas alcohólicas estaban cerrados.

Para 2021, el presidente Luis Abinader emitió el 16 de marzo el decreto 171-21, que prohibió el consumo de bebidas alcohólicas en lugares públicos y establecimientos durante el asueto de Semana Santa, pero permitió la venta para envío a domicilio, una medida que causó confusión.

Prejuicio en contra del gagá

Como en otras ocasiones, el gagá, una expresión religiosa musical que se celebra en Semana Santa y originada en los batayes, es objeto del prejuicio. Ayer, el director de Salud Pública de San Pedro de Macorís, Juan Ramón de los Santos, dijo que su realización estaba prohibida en esta demarcación, primero alegando motivos de “buenas costumbres y leyes del pueblo dominicano” y, luego, especificando que “los pleitos y la violencia” en estas celebraciones son frecuentes. Sin embargo, no ofreció datos sobre esos incidentes. En 2018 el sociólogo Roldán Mármol denunció que se vetó la participación de grupos de gagá en el Carnaval de ese año y que las autoridades municipales de San Pedro de Macorís buscaban prohibirla. El Ministerio de Salud Pública aclaró la noche del lunes que no ha prohibido ninguna manifestación religiosa, artística o cultural durante esta Semana Santa.

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