¿Volverá por fin Brasil a ganar el mayor trofeo?  La tropa tiene todo en su lugar, y luce la mejor versión de la “Verdeamarella” al menos en dos décadas, pero tendrá en su archirrival Argentina y la dura Alemania a dos muy temidos aspirantes, cuando este domingo inicie la Copa Mundial de Fútbol Qatar 2022.

Brasil, igual como sucedió en el 2002 (Corea-Japón), llega a Qatar sobrado de talento en cada una de las posiciones, donde sobresalen el reencontrado Neymar a todos los ámbitos –siempre ha sido un bastión con la Selección-, Vinicius Júnior, Casemiro y Marquinhos.

La temible enseña sudamericana ha tenido un curso mundialista infalible, y en lapso de cuatro años y medio apenas perdió dos veces (Rusia 2018 ante Bélgica, final Copa América 2021), una idea incontrastable del rodillo que pisará la magna justa en la península arábiga.

La pentacampeona ganó sin apuros las eliminatorias de Conmebol, gracias a sus catorce victorias, con tres empates. Y la solidez brasileña bajo el mandato de Tite ha sido más que demoledora: en 76 encuentros, sólo cinco caídas.

Enclavada en el grupo B, con Suecia, Suiza y Camerún, la tropa llega con la mejor versión de Vinicius, pisando los talones al buque insignia del mejor club del mundo (Karim Benzemá -Real Madrid) y un Neymar más endemoniado que nunca.

La plantilla presenta otros lujos, como Gabriel Jesús, Rodrygo, Militao, Rapinha, Richarlison, Lucas Paquetá, Állison y largo rosario de estelares en los mayores circuitos europeos.

Dos rivales durísimos
Pero en Catar habrá que sudar mucho. Sin importar el orden, Alemania y Argentina serán dos piedras difíciles de romper para el rodillo de verdeamarillo.

Alemania no sólo tiene cuatro Mundiales, sino que históricamente es un emblema cuando se habla de selecciones exitosas, por cuanto siempre ha sido el mayor dolor de cabeza en cada edición: emplea el fútbol total como ningún otro equipo.

La columna germana se sustenta en los excelsos Antonio Ruediger, Thomas Mueller, Kai Havertz, Jamal Musiala, Ilkay Guendogan, Leroy Sané y Joshua Kimmich, con extendidos astros en la banca.

Alemania llega en pos de venganza, tras una debacle histórica en Rusia 2018 (eliminada en fase de grupos). Su grupo es el E, con España, Costa Rica y Japón.

La Argentina de Lionel Messi, por primera vez desde su llegada, no se había visto en la albiceleste un juego colectivo tan eficiente, al punto que hoy tiene la mayor racha mundial de partidos sin derrotas.

Y la casa que “procreara el dios Diego Maradona”, es lo más parecido a la perfección, por cuanto ya Messi no tiene el dedo acusador sobre sus hombros. Esta Argentina tiene 35 juegos incólume, con la espeluznante friolera de 30 triunfos.

Enclavada en el grupo C, con Arabia Saudita, México y Polonia, fue la victimaria de la solitaria caída de Brasil -¡y en Brasil!-, fuera de Rusia 2018. Lionel Scaloni ha sido el gran arquitecto de un proyecto nunca visto en la Patagonia tras la era Maradona.

Ostenta un juego de cancha entera, con mucho ataque, gran mediocampo y una defensa que resuelve los apuros. Está acarreada por el letal Lautaro Martínez, Ángel di María, Leonardo Paredes, Nicolás Otamendi, Paulo Dybala, entre otras estrellas internacionales, con Messi especializado en entregar las granadas.

Otros pretendientes
El campeón Francia, con todo y contar con un equipazo comandado, donde sobresalen Kylian Mbappé, Karim Benzemá, Ousmane Dembélé, Lucas Hernández y Aurélien Tchuoaméni, no ha sido ni la sombra después de Rusia ´18. La química se ha perdido por completo, dejando claro que no sería un pretendiente tan serio.

Inglaterra, plagada de figuras que aún no están para dar el batacazo, bien puede meterse en los últimos cuatro finalistas, encabezada por el superbo Phil Foden, además de Harry Kane, Jack Grealish y Raheem Sterling.

Holanda tiene mucho talento también, comandado por Memphis Depay, Virgil van Dijk, Stefan de Vrij, Frenkie de Jong y Mathijs de Ligt. Carece de un gran líder, pero siempre representa mucho peligro.

Otros que deben recibir mención, sin dudas, son España, con gran generación incipiente y por qué no, Portugal, a pesar del declive definitivo de Cristiano Ronaldo, además de la siempre sorpresiva -y subcampeona- Croacia, aún ya entrada en edad en sus insignes.

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