La violencia contra la prensa en México sigue imparable. El director de un portal de noticias del Caribe mexicano sufrió la noche del martes un atentado del que salió ileso gracias a que al atacante se le trabó el arma en el momento en el que iba dispararle, lo que lo salvó por segundos de ingresar a la lista periodistas asesinados en la nación latinoamericano que ya alcanza a cuatro en un mes.

“Vine por ti periodista. Te va a llevar tu p.. Te voy a matar como un perro”, fueron las últimas palabras que pronunció un pistolero que se detuvo frente a Netzahualcóyotl Cordero García, director general del portal CGNoticias, al desenfundar su arma para atacarle en medio de una calle frente a su vivienda en la ciudad turística de Cancún.

Cuando al pistolero se le trabó el arma e intentó cargarla se le cayó la bala, lo que le permitió a Cordero García abalanzarse sobre su agresor y derribarlo de la bicicleta en la que se trasladaba. Poco después el periodista logró ser auxiliado por sus vecinos, quienes le quitaron el arma al atacante, lo golpearon y sometieron hasta que llegó la Guardia Nacional para detenerlo.

“Gracias a mi San Judas, gracias mi virgencita de la Guadalupe la estoy contando”, dijo Cordero García a la AP al relatar el ataque del que logró salir ileso.

El periodista de 47 años, oriundo del estado sureño de Veracruz, indicó que desde enero comenzó a recibir amenazas por teléfono y WhatsApp y su casa comenzó a ser rondada por desconocidos que se trasladaban en un vehículo gris y motocicletas. Ante esos incidentes hace diez días las autoridades federales lo ingresaron al mecanismo de protección de periodistas y le activaron un “botón de pánico” para llamar las fuerzas de seguridad en el caso de que esté en riesgo.

Al preguntarle quiénes cree que estarían detrás de las amenazas en su contra, Cordero García afirmó que “me quieren silenciar por mi trabajo periodístico. Soy muy crítico en mis reportaje, en mis entrevistas”. El periodista expresó que tras el hecho solicitó a las autoridades reforzar su seguridad.

La Fiscalía de Quintana Roo dijo a la AP que ya abrió una carpeta de investigación.

Entre enero y lo que va de febrero han sido asesinados en México cuatro periodistas y han sido atacados otros dos, que han salido ilesos, incluyendo a Cordero García. A inicios de semana fue asesinado de varios disparos Roberto Toledo, colaborador del portal de noticias Monitor Michoacán en la localidad de Zitácuaro, al este del estado occidental de Michoacán.

La muerte de Toledo, de 55 años, ocurrió pocos días después de los homicidios del fotógrafo Margarito Martínez y la periodista Lourdes Maldonado López en la ciudad norteña de Tijuana que se registraron el 17 y 23 de enero. Una semana antes fue asesinado con un arma blanca José Luis Gamboa, director de un portal de internet, en Veracruz.

Asimismo, el periodista José Ignacio Santiago Martínez, director del medio local Pluma Digital Noticias, fue atacado el 26 de enero con armas de fuego en la carretera Yosonicaje-Tlaxiaco cuando se dirigía a la ciudad de Juchitán, del estado sureño de Oaxaca.

Santiago Martínez, quien está bajo el mecanismo de protección a periodistas, logró salir ileso del ataque gracias a que los dos guardias que lo custodian repelieron la acción de los pistoleros y lograron maniobrar el vehículo en el que trasladaban y huir.

En enero también fue asesinada por hombres armados la activista y defensora de derechos humanos mexicana Ana Luisa Garduño Juárez, de 51 años, en el estado central de Morelos. Garduño Juárez, quien se inició como defensora de los derechos humanos desde hace una década luego de feminicidio de su hija de 17 años, murió tras ser baleada en medio de un violento incidente que se registró la noche del 27 enero en un bar de su propiedad.

Ante la escalada de la violencia en enero la organización Amnistía Internacional expresó el miércoles preocupación por los asesinatos de al menos 20 activistas de derechos humanos en las Américas, trece de ellos ocurridos en Colombia, y cuatro periodistas en México.

Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, consideró como alarmante las cifras de muertes, y dijo en un comunicado que esos hechos muestran “un escenario aterrador de lo que puede ser el año para quienes alzan la voz defendiendo derechos humanos en las Américas, si los Estados no toman acción urgente para revertir esta tendencia”.

México tiene inscritos en el mecanismo federal de protección en torno a 500 periodistas y a unos mil defensores de derechos humanos. Además hay sistemas similares en la mayoría de los estados. Las medidas que se pueden otorgar van desde un botón de pánico y esquemas de monitoreo a vigilancia en su casas o escoltas, pero muchas veces fallan por falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno o los afectados no se sienten seguros porque no confían en las personas encargadas de protegerles.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), en los últimos cinco años diez periodistas que estaban en algún tipo de protección han sido asesinados.

El subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, admitió en diciembre que más del 90 % de asesinatos de periodistas quedaban impunes.

México es el país más violento del hemisferio occidental para el ejercicio del periodismo, según el CPJ, una ONG de protección a la prensa con sede en Nueva York. De acuerdo con sus datos, hasta diciembre había nueve periodistas asesinados y de ellos tres fueron por represalias por su labor informativa, aunque aún se investigan otros casos para determinar el motivo.

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