A su paso por República Dominicana, Fiona era un huracán de la mínima categoría. Ya saliendo hacia mar abierto cogía fuerza subiendo hasta llegar a ser categoría 4.

Aún así, los daños que ha dejado en suelo nacional son importantes. Las viviendas que no resistieron el agua y los  vientos han dejado más de 40,000 damnificados. Todavía no se ha restablecido totalmente el servicio eléctrico y hay puentes deteriorados. En el Este se cuentan escuelas dañadas y en Samaná el servicio de agua sigue afectado.

Pero es indudable que las autoridades han reaccionado con rapidez tanto en las ayudas directas a los más vulnerables como en la reconstrucción de las infraestructuras afectadas. Y también, innegable, que la solidaridad tanto de empresas privadas como de organismos públicos ha sido extraordinariamente generosa.

Falta evaluar con rigor los daños en el campo. El sector turístico funciona con normalidad prácticamente desde el día siguiente, y se trabaja en solucionar los problemas en las escuelas afectadas. Confiemos en que la vaguada de este fin de semana no nos afecte mucho.

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