Las últimas seis horas antes del anuncio de su exaltación el lunes fueron como una maratón para David Ortiz. Tenía la sensación de que recibiría la llamada, pero disimuló los nervios y abrió en su móvil YouTube para ver el discurso de Pedro Martínez en 2015 para botar la presión.

Ortiz reaccionó cómo un bebé el día de Reyes cuando la segunda llamada desde Cooperstown pudo conectar con su número (la primera se cayó) en el hotel Intercontinental de la Winston Churchill para confirmarle que ya era inmortal. Rodeado de su círculo íntimo, que incluye un Pedro Martínez al que le rinde un respeto de héroe, su padre Leo Ortiz, su agente Fernando Cuza, sus dos hijas y su hijo.

“Este es un logro más mío, pero yo entiendo que es un logro de un país, de una nación, porque cada vez que exaltan a una persona batallando en tierra extranjera para poner el nombre de la República Dominicana en alto es algo que entiendo es para todos”, dijo Ortiz al hablar con un abarrotado salón de comunicadores locales e internacionales.

El Big Papi dedicó una hora a hablar con los medios en el país del que habla maravillas. A inicio de la actividad, una llamada de felicitación del presidente Luis Abinader interrumpió el encuentro y la conversación de dos minutos fue llevada en voz alta.

“Es un honor que me unan a ese club elite donde están caballos (tocando a Pedro). Todavía no lo he procesado. Estamos todavía impactado, no es una noticia fácil de procesar.  Me va a tomar unos días procesarlo”, dijo Ortiz.

Un acto donde no pudo contener las lágrimas al imaginar cómo su madre (fallecida en un accidente a principio de siglo) hubiese recibido esa noticia y donde terminó diciendo que le gustaría convertirse en un evangelista que predique la palabra de Dios.

“Dios se ha pasado conmigo, para empezar. Me ha dado demasiado. Yo creo como que lo que él me ha dado era como para 20 gente o 30, se ha pasado, no le puedo pedir a Dios más de lo que me ha dado”, dijo. “Yo me veo un día predicando su palabra…. Yo me veo en esa porque es que yo entiendo que los tiempos están cambiando y hay mucha gente afuera que necesita escuchar más de la palabra, la gente está muy loca, muy desacatá, están pasando cosas que de verdad… yo soy un tipo que vengo de barrio y yo estoy viendo que es que están pasando muchas cosas locas”.

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