La oleada de contagios de covid ha llegado a su pico en grandes ciudades como Pekín, Shanghái (este), Cantón (sur) o Chongqing (centro) y todavía está por golpear a las zonas rurales, según un estudio dirigido por expertos del Centro de Sanidad Pública de Shanghái del que se hace eco hoy la prensa local.

Se realizaron estudios donde los técnicos se basaron en datos sobre la evolución de la pandemia en la ciudad de Chongqing y sus alrededores para vaticinar la propagación del virus por la geografía china, informó la cadena estatal CCTV.

Los investigadores concluyeron que las zonas rurales y las afueras de las ciudades experimentarán la ola de contagios más tarde y advierten de «un pico de infecciones significativo» en esas áreas durante las fiestas de Año Nuevo Lunar, la mayor migración anual del mundo y que en 2023 caerá entre el 21 y el 27 de enero.

Habitualmente, muchos trabajadores inmigrantes en las ciudades vuelven a sus lugares de origen para pasar las fiestas con sus familiares, lo que causará que «la propagación de la epidemia se acelere», según los científicos.

El estudio avisa de que provincias del interior alejadas de las principales ciudades chinas como Shaanxi (centro), Gansu (oeste) o Qinghai (oeste) sufrirán el pico de infecciones entre mediados y finales de enero.

A mediados de diciembre, el Consejo de Estado (Ejecutivo) ya pidió a los gobiernos locales que diesen prioridad a los servicios de salud en las zonas rurales «para proteger a la población», señalando «su relativa escasez de recursos de atención médica» y la alta movilidad durante las vacaciones.

Este fin de semana, el doctor Zhang Wenhong, uno de los expertos más reconocidos en el país asiático desde el comienzo de la pandemia, señaló el «aumento de infecciones en un corto período de tiempo» como factor detrás del incremento de casos graves.

«Por muy reducida que sea la tasa de casos graves, el número de pacientes con cuadros severos crece exponencialmente por la enorme base de población», declaró Zhang.

La rápida propagación del virus por el país ha sembrado dudas sobre la fiabilidad de las cifras oficiales, que han informado de apenas un puñado de fallecimientos recientes por la enfermedad pese a que localidades y provincias han calculado que una proporción significativa de sus poblaciones se ha contagiado.

La provincia de Sichuan (centro), una de las más pobladas del país, con más de 80 millones de habitantes, publicó recientemente los resultados de una investigación basada en un sondeo a más 158.500 habitantes que indica que la tasa de personas que han sido infectadas por el coronavirus supera el 63 %.

Las autoridades sanitarias chinas informaron este lunes de un fallecido por covid en la víspera.

El jefe del equipo de expertos de la Comisión de Sanidad de China, Liang Wannian, pidió la semana pasada esperar a que «pase este ciclo epidémico» para «juzgar con precisión la verdadera tasa de mortalidad» y el epidemiólogo oficial Wu Zunyou aseguró que se «está trabajando para calcular y publicar el exceso de muertes».

Los brotes a gran escala en las ciudades se produjeron después de que el Gobierno procediese a comienzos de diciembre al desmantelamiento de la directriz de ‘cero covid’, contra la que se habían registrado protestas.

Hospitales de grandes ciudades como Pekín o Chongqing se han visto sometidos a una gran presión y han sufrido dificultades para atender a todos los pacientes, según testimonios recogidos en las redes sociales del país.

La Organización Mundial de la Salud se mostró recientemente «muy preocupada» por la evolución de la covid en China y reclamó «más información», a lo que Pekín respondió que ha compartido sus datos «de forma abierta, puntual y transparente» desde el inicio de la pandemia.

La compañía británica de análisis del sector sanitario Airfinity estimó en los últimos días que China está sufriendo actualmente unas 9.000 muertes diarias por covid.

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