Estados Unidos tomó la decisión de retirar a los exrebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de su lista de organizaciones terroristas. Una decisión que llega poco después del quinto aniversario de la firma de los acuerdos colombianos de paz.

La decisión se había filtrado la víspera de la conmemoración del quinto aniversario de la firma de los acuerdos de paz. Este martes ha llegado la confirmación, desde Washington. «El Departamento de Estado revoca la designación de las FARC como organización terrorista extranjera», dijo el secretario de Estado, Antony Blinken, en un comunicado.

“Tras un acuerdo de paz de 2016 con el gobierno colombiano, las FARC fueron disueltas y desarmadas oficialmente. Ya no existen como organización unificada dedicada al terrorismo o actividades terroristas, o con la capacidad o intención de hacerlo», agregó.

Esta eliminación de las FARC de la lista negra no modifica la posición de Estados Unidos acerca de los procesos judiciales iniciados o previstos contra exlíderes del grupo, sobre todo los sospechosos de narcotráfico, precisó Blinken.

Colombia conmemoró el pasado miércoles el histórico acuerdo de 2016 que permitió el restablecimiento de la paz y el desarme de la guerrilla marxista de las FARC, tras uno de los conflictos más crueles y largos de América Latina.

En virtud de este acuerdo, las FARC, un movimiento que tomó las armas en la década de 1960, en plena la Guerra Fría, se convirtió en el partido político Comunes, con representación garantizada en el parlamento, pero sin demasiada influencia en las urnas. Los acuerdos prevén reformas políticas y agrarias que deben aplicarse antes de 2031.

La decisión tomada por este martes ayudará a Washington a apoyar la aplicación del acuerdo, por ejemplo, trabajando con excombatientes que depusieron las armas. Un punto importante, como señalaba al micrófono de RFI  Diego Martínez, que fue negociador para la creación de la JEP, la Jurisdicción Especial para la Paz. “El solo hecho de estar en las listas [de las FARC] implicaba que las entidades de cooperación estadounidenses no podían, por ejemplo, invertir en la reincorporación de excombatientes. Es un paso significativo y va a ayudar a la implementación del acuerdo de paz,” dijo Martínez a RFI.

Aunque el acuerdo redujo considerablemente la violencia, diversos grupos armados operan en el país, incluidos algunos disidentes de las propias FARC.

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